sábado, 1 de octubre de 2011
Recopilación de artículos José Ángel Caperán
Artículos publicados en El Comercio:
Sobre desarrollo personal:
http://www.elcomercio.es/prensa/20130319/opinioneditorial/amarse-demasiado-mismo-20130319.html
Sobre desarrollo personal II:
http://www.elcomercio.es/v/20110424/opinionarticulos/utilidad-sufrimiento-20110424.html
Sobre desarrollo personal III:
http://www.elcomercio.es/v/20110624/opinionarticulos/felicidad-fria-20110624.html
Sobre desarrollo personal IV:
http://www.elcomercio.es/v/20110823/opinionarticulos/vivir-medio-20110823.html
Sobre desarrollo personal V:
http://www.elcomercio.es/v/20110928/opinionarticulos/edad-ridicula-20110928.html
Sobre desarrollo personal VI:
http://www.elcomercio.es/v/20111027/opinionarticulos/hombre-infeliz-mundo-20111027.html
Sobre desarrollo personal VII:
http://www.elcomercio.es/v/20111224/opinionarticulos/tiempo-matadragones-20111224.html
Sobre padres e hijos:
http://www.elcomercio.es/v/20100912/opinionarticulos/peor-padre-mundo-20100912.html
Sobre el carisma:
http://www.elcomercio.es/v/20100923/opinionarticulos/tragedia-soso-20100923.html
Sobre deporte y dopaje:
http://www.elcomercio.es/v/20100812/opinionarticulos/exito-toxico-20100812.html
Sobre la política:
http://www.elcomercio.es/v/20101012/opinionarticulos/inteligencia-emocional-para-politicos-20101012.html
Sobre del desarrollo profesional:
http://www.elcomercio.es/v/20101112/opinionarticulos/coleccionista-orlas-20101112.html
Sobre el Sporting de Gijón:
http://www.elcomercio.es/v/20110105/opinionarticulos/esto-esparta-sino-sporting-20110105.html
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sábado, 1 de enero de 2011
Margot y las princesas solas I: La endeble memoria de la formica
Martha Silverstone acudía al Bariloche todos los días para tomar un café solo gigante antes de entrar a trabajar en Bloomingdales. Su mejor amiga era Margot Smith, dependienta en la sección de niños de Ralf Lauren y adicta a los libros de autoayuda, le insistía que ella misma era su peor enemiga, más aún, Martha se había convertido, a la vez, en una presa de su Autoguantánamo y su propia Georgina Bush. -¿Café solo gigante? Por favor... ¿Y por qué no una Soledad Gigante en una taza de desayuno? Eres más patética que Catherine Bodosky que al cumplir los 40 años de soltería empezó a llevar flores a 365 solteros de entre los 30 y 45 años enterrados en el Cementerio Green Wood. Recordaba que la buena de Cathy se sentía feliz de su visita diaria a su harén de difuntos; Margot reconocía que llorar por un hombre idealizado aunque fuera muerto era mucho mejor que llorar de soledad, efectivamente ese año no se consideró una soltera en el sentido estricto y cruel de la palabra.
Martha procuraba sentarse siempre en la mesa en que ella y Javier Vidal, su mayor calentón de la última década y padre de sus complejos de posesiva y posiblemente loca, se habían jurado amor eterno antes de que él partiera hacia Los Angeles para trabajar en una gasolinera de Hollywood. –Por favor deja de hacer eso… Le repetía exasperada Margot mientras su compañera repasaba con sus uñas de porcelana la frase que había rayado su no oficial Ex, como una mala copia de Patrick Swayze en Ghost pero sin la emoción de despedirse moribundo: No te imaginas cuánto amor me llevo.
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martes, 23 de noviembre de 2010
Vahos de tabaco y café negro (II)
Françesca Benedicta Delfino se llamaba la vieja sanmarinense que fumaba colillas húmedas junto a la puerta del baño del Café Bariloche. Se definía a sí misma como hacedora de machos, decía que un hombre es fácil de dominar, que todo viene de manejar el fino arte de cortar y recortar. Decía que con una lengua afilada, un sexo pelado, un generoso escote y una avara falda se podía convertir a cualquier primer ministro en un chimpancé. Mientras se envenenaba con los filtros de los cigarrillos daba lecciones a la chicas que tomaban descafeinado con sacarina en las mesas aledañas. Les hablaba mirando directamente a una mancha de humedad del techo que para ella era como la cara del hombre que de una patada le hubo destrozado su fecundada matriz. La princesa del reino diminuto era aquí la puta de la Inmensidad, ya no comía pastitas de cereza ni soñaba con educados mozos de cuadra. -Chicas...yo soy Françesca Delfino, la reina de un pais tan pequeño tan pequeño que puedo poner una pierna en la frontera norte y otra en la frontera sur y que mi coño roce con el campanario de la iglesia. Las mujeres se sonrojaban y hundían la mirada en el café como deseando que acabaran de llover los Manifiestos del Despecho, bien para hacer que no oían o bien para hacer que no pensaban. - Niñatas de mierda...yo tengo campanas, cruces, vinos y panes entre las piernas, qué más puede pedir un buen cristiano.
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